Ya es de noche en París y Alejandro Davidovich Fokina (Cala del Moral, Málaga; 23 años) responde relajado tras el esfuerzo, en camiseta y de corto, con un calcetín de cada color. El andaluz –de padres rusos– acaba de resolver la segunda ronda y esta tarde chocará con Novak Djokovic (hacia las 16.00, Eurosport) en pleno proceso de construcción, mientras sigue despejando fantasmas y lidiando con ese fuerte temperamento que le ha jugado algunas malas pasadas. El chico que conquistó Wimbledon como júnior (2017) sigue buscándose y creciendo, y el proceso va dando sus frutos. Desde los 11 años trabaja con un psicólogo para sujetar el nervio y sigue consolidándose en la segunda línea, con un juego anárquico y la convicción de que algún día dará la campanada.

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