Podría haber sido ajedrecista o poetisa, dos de sus pasiones, pero se enamoró de la pelota. Y quería vivir del fútbol, en los tiempos en los que todavía parecía imposible que una mujer lo pudiera conseguir. Podría haber sido una estrella mediática u opositar a todos los premios individuales, pero se refugió en la discreción. Y quiere vivir sin llamar la atención, en un tiempo en el que parece que todo el mundo desea ser famoso. Es Caroline Graham Hansen (Oslo, 28 años) y lleva el dorsal 10 del Barcelona. Sin su regate, esencialmente sin su fútbol, sería imposible explicar una nueva final de Champions del Barça (sábado 16:00 horas ante el Wolfsburgo), la tercera en tres años, siempre con la delantera noruega como líder del ataque azulgrana.

