La temporada ha sido tan dura para el <strong>Sevilla</strong>, que esta final de <strong>Budapest</strong> es considerada como un regalo a tanto sufrimiento vivido. Si el sevillista de a pie lo ha pasado mal, qué decir del también sevillista que gestiona una entidad poco acostumbrada al fracaso en los últimos tiempos. Pocas horas de sueño, mucha incertidumbre y el miedo por un descenso que ya se mira como un lejano sueño. Ahora, <strong>José María del Nido Carrasco</strong>, igual de cansado con todo lo que conlleva una final, tiene el deseo de cambiar un año para el olvido por uno para el recuerdo. <strong>Budapest</strong> les espera.

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