Más de 2.200 km separan Zaldívar de Budapest. Y más de 90 minutos separan a José Luis Mendilibar de la gloria. Su primer título europeo aguarda en el Puskas Arena. Cuando el Sevilla anunció su llegada hace poco más de dos meses lo hizo con la idea de haber fichado a un salvador. Un entrenador que sabía moverse en el barro y que era experto en situaciones complicadas. No le faltaba razón. Aunque Mendi ha demostrado ser mucho más que eso. Recogió a un equipo sin alma ni identidad, a sólo dos puntos de la quema y a un grupo de jugadores que había olvidado lo sencillo que a veces puede ser el fútbol.

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