La Europa League desemboca este miércoles en Budapest, capital décadas atrás de una de las escuelas futbolísticas más importantes del fútbol, cuna de la selección húngara que en 1952 destruyó a Inglaterra en Wembley, ocasión que ha pasado a la historia como el Partido del Siglo. Aquel inmenso prestigio comenzó a evaporarse en los años 80, hasta perderse en la nebulosa actual, pero permanece la indeleble huella de jugadorazos como Puskas, Boszik, Kocsis y Florian Albert. Gran escenario, por tanto, para la final que disputarán el Sevilla y la Roma, dirigidos por Mendilibar y Mourinho, dos entrenadores que han recorrido el fútbol con perfiles opuestos y caminos muy diferentes.

