<strong>»Hasta que no vayas a Kenilworth Road no puedes apreciar cuán estrecho es estrecho», </strong>rezaba la guía de los estadios de fútbol de Gran Bretaña en 1987. Han pasado 36 años y la vida sigue igual. «La grada principal, de madera, es tan angosta que en algunos lugares hay que bajar la cabeza cuando vas al baño. Se está desmoronando, pero merece un lugar en la Premier», advertía Sean Ingles en The Guardian esta semana.

