Pocos finales tienen parangón como el mito de las Tre Cime di Lavaredo. En 1968, en los tiempos de otro ciclismo alejado de protocolos de tiempo extremo, potenciómetros y marginal gains, Eddy Merckx se convirtió en el Caníbal en esta mítica cima, tras recuperar 9 minutos a 16 escapados para hacerse con su primera maglia rosa, que lució hasta el final, y ganó su primera Gran Vuelta.

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