El Barcelona necesitó exprimir todos sus recursos para imponerse al Joventut (77-83) y recuperar el factor cancha en un partido que dominó de principio a fin y que supo controlar las embestidas de una Penya propulsada por su público, pero con menos acierto y físico que su rival. Los de Jasikevicius tendrán ahora dos oportunidades de sellar su pase a la final, donde espera ya el Real Madrid. Aunque seguro que los verdinegros, muy combarivos, no van a regalar nada.

