Los Dolomitas, los Alpes Rosas, con sus cumbres puntiagudas reciben radiantes al Giro. Atrás quedaron las quejas y penurias lombardas bajo el aguacero. Ahora, cuando llega el momento cumbre de la ‘Corsa Rosa’ el sol juzga a los ciclistas cuando cruzan la cordillera con las cimas inalcanzables.

