En su propósito de poner todos los medios que sean necesarios para ganar su primer título de Fórmula 1, Aston Martin está dando todos los pasos que marcan los cánones. Tras revitalizar la división técnica de su organización con incorporaciones de renombre y sobradamente contrastadas como las de Dan Fallows, procedente de Red Bull, y Eric Blandin, llegado de Mercedes, Lawrence Stroll, máximo accionista e impulsor de todo el tinglado, logró convencer a Fernando Alonso para que se subiera a un tren que resultó ser de alta velocidad. Gracias a un monoplaza muy bien pensado y mejor parido, a la incuestionable habilidad del asturiano y a la voracidad que todavía mantiene a pesar de su edad (41 años), la escudería de Silverstone (Gran Bretaña) figura como la segunda fuerza de este Mundial. Subido al AMR23, Alonso acumula cuatro podios de cinco posibles y se ha asentado en la tercera posición de la tabla general, solo por detrás de la pareja de pilotos de la tropa energética, que circulan en otra dimensión.

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