La ofensa racista que Vinicius sufrió en Mestalla y la justificada respuesta del jugador, que identificó y señaló a los agresores en medio de un episodio que obligó a detener el partido durante varios minutos, ha adquirido una magnitud que se corresponde con la relevante posición del delantero brasileño en la escala del fútbol, una estrella en toda regla. Alrededor del caso, el último de la saga de afrentas que Vinicius ha soportado esta temporada, se ha abierto una sucesión de debates que afectan directamente al fútbol y las respuestas que se articulan, inodoras e insípidas en España, para un problema que viene de lejos y devuelve a la memoria los nombres de Wilfred, Kameni, Eto’o, Roberto Carlos o Iñaki Williams, mortificados en los campos por la pigmentación de su piel.

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