Los insultos racistas contra Vinicius Jr se han convertido en Brasil en asunto de Estado. Las agresiones en el estadio de Mestalla han provocado una ola de indignación, sobre todo porque llueve sobre mojado. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva empezó su comparecencia en la cumbre del G7 en Japón hablando del jugador: “Pienso que es importante que la Fifa, la Liga española y las ligas de otros países tomen medidas serias, porque no podemos permitir que el fascismo y el racismo dominen dentro de los estadios de fútbol”, criticó. El ministerio de Igualdad Racial fue un paso más allá e informó que notificará formalmente a la Liga, a la Federación Española y al Gobierno español.

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