<strong>En el ganar no siempre está la belleza del deporte</strong>. Hay más allá de títulos, números y coronas. Hay la sensación de trascender. El abanderar generaciones. Ser la contraseña de cada disciplina. Y, por ello, el deporte es un poco más triste tras conocerse la derrota de<strong> Carmelo Anthony (Brooklyn, 1984). Uno de las referencias modernas de la NBA. Un gigante basado en talento y anotación</strong>. El Rey sin corona.

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