El Real Madrid acumula juventud en su nómina de centrocampistas con la efervescencia de Camavinga y la crecida de Valverde a la vez que trabaja en la llegada de Tchouameni, pero el corazón del equipo sigue dependiendo en buena medida de Luka Modric, que se encuentra a tres meses de cumplir los 37. Después de una temporada en la que ha vuelto a ser determinante e insustituible en las grandes citas, especialmente en el camino volcánico de la Champions, el croata firmó este miércoles una nueva renovación por una temporada, la segunda consecutiva. Un ejemplo como pocos de longevidad y rendimiento en el alto nivel.

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