El incidente <strong>sucedido en el estadio del Espanyol</strong> el día en que el Barça ganó su vigésimo sexta liga, que provocó que decenas de ultras saltaran al campo de fútbol a intentar agredir a los jugadores del FC Barcelona <strong>nos devolvieron a imágenes de hace décadas</strong>. Parecía que el odio estaba prácticamente erradicado de nuestro fútbol pero sigue habiendo síntomas que demuestran lo contrario. Lo del RCDE Stadium es la prueba más palpable de todo lo que queda por hacer.

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