Ilkay Gündogan (Gelsenkirchen, Alemania; 32 años) no quiso saber nada de la última final de la Champions. Después de terminar desplumado en el descuento del Bernabéu, ya anunció con antelación que se buscaría otro plan de vida mientras el Madrid y el Liverpool dirimían sus asuntos en París. “Solo el tiempo lo puede curar”, zanjó lacónico hace un año, preso de la frustración. El tiempo de espera, el suyo y el del Manchester City, se puede acortar más de lo que imaginaba, aunque de nuevo la tarea pendiente pasa por el equipo blanco.

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