Como <strong>Rüdiger </strong>en el Real Madrid, <strong>Kyle Walker</strong> tiene la misión más fea en el Manchester City: parar a Vinicius. El defensa inglés y el delantero brasileño protagonizaron un duelo espectacular en la ida que muy probablemente se repetirá en la vuelta. Walker no rehuye el cara a cara con Vini, del que habló maravillas y al que lanzó un reto de velocidad. «En el último test me puse a 37,5 kilómetros por ahora… y tengo 32 años». Sin duda, un jugador peculiar, dentro y fuera del terreno de juego.

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