No suele sonreír mucho <strong>Pep Guardiola</strong> cuando se sienta frente a la prensa española. El entrenador del City, alejado del día a día de España desde hace una década, se siente más cómodo con los periodistas locales. Primero en Múnich y desde hace siete años en <strong>Mánchester</strong>. No estuvo Pep, sin embargo, tan serio como hace un año en la víspera del duelo de vuelta en el Santiago Bernabéu. Por aquel entonces, la polémica con Simeone en los cuartos de final y su visita al estadio del Real Madrid elevaron la tensión hasta las cotas más elevadas. Este año, con el factor campo a su favor, estuvo más relajado. Sin sonrisas, pero sin polémicas, pensando únicamente en la manera en la que derrotar a su bestia negra en Europa desde que abandonara el Barcelona. Eso sí, muchas más preguntas para la prensa inglesa que para la española, en una proporción del 80-20.

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