El banquillo del <strong>Real Madrid</strong> era un polvorín que saltaba por los aires cada poco. Y el <strong>Santiago Bernabéu</strong> estaba para pocas bromas con su equipo. Por eso, la noche del 3 de diciembre de 2005 no le pasó una a su equipo. El <strong>Madrid </strong>ganó 1-0 al <strong>Getafe </strong>gracias a un gol de <strong>Ronaldo</strong>, pero los blancos acabaron atrincherados en su área, pidiendo la hora y con su portero (<strong>Casillas</strong>) y un central (<strong>Helguera</strong>) como los mejores en el campo. La bronca de la grada fue tremenda, sin piedad. El castigo fue para todos, pero el más señalado era <strong>Vanderlei Luxemburgo</strong>, el entrenador brasileño que había llegado de forma rocambolesca un año antes, en pleno parón navideño.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *