Dos horas después de asaltar Würzburg para conquistar la primera Liga Femenina del Valencia Basket, Rubén Burgos, su entrenador, se sentó con el resto de su equipo técnico en el vestíbulo del hotel Vincci Ciudad de Salamanca, se comió una pizza, se bebió una cerveza y se subió a la habitación a ordenar sus emociones. El valenciano ya hace un tiempo que visita a Paco Pardo, un psicólogo que es el responsable del Área de Desarrollo Personal en la que el entrenador trabaja la mente para mantenerse siempre frío. En su habitación del hotel, el flamante campeón disfrutó de su primer rato de calma desde que, cuatro horas antes, mientras las jugadoras estaban haciendo la rueda de calentamiento, él se había quedado solo en el vestuario. Un momento casi litúrgico que aprovecha para hacerse un guion en un papelito que después, durante el partido, casi nunca consulta.

