El juego del Barcelona se ha edificado a partir del mediocentro desde que Johan Cruyff llegó como entrenador al Barcelona en 1988 y apostó por un futbolista menudo para un puesto gigante cuyo nombre era Luis Milla. Los números todavía tenían sentido en aquellos años en que la demarcación quedó asignada al 4. La simbología ha cambiado mucho con el tiempo y también han variado las funciones de una figura que pasó a ser conocida como volante central o incluso pivote hasta quedar personificada en un centrocampista que hoy viste el 5. La síntesis del mediocentro por excelencia se llama Sergio Busquets.

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