<strong>Jimmy Butler</strong>, a sus 33 años, emana el aura de leyenda y distinción asociada al éxito, a la NBA, a lo que se ha dado en llamar la cultura de los Miami Heat. Porque ciertamente <strong>la ética de trabajo que siempre ha mostrado como profesional tuvo en la infancia su germen</strong>. El carácter ‘coachable’ (cualidad de ser entrenable) de Butler, si acaso la mejor virtud de un jugador, no es en su caso algo aprendido ni robótico, sino en realidad una forma de afrontar la vida. Es por eso que, siendo <strong>innato</strong>, resulta tan desmedido.

