Para ser neozelandés, de Wellington, Russell Coutts es un poco friolero. No hace menos de 14 grados en la terraza sobre la bahía de San Francisco, Alcatraz a la derecha, Golden Gate a la izquierda, pero para el patrón de SailGP no es cuestión de quedarse fuera. Con educación forzada pregunta al entrevistador, ¿dónde lo hacemos, dentro o fuera? Y antes de dar tiempo a responder, decide, lo haremos dentro. La dureza de sus rasgos, como cortados con escoplo en un pedazo de roca, la fuerza con la que estrecha la mano seca, otra piedra, responden perfectamente a lo que se cuenta de él en el mundo de la vela, en la que, se oye, ni una brisa se atreve a levantarse sin haber obtenido su permiso.

