Del 0-2 con dos partidos pendientes en el terrible ambiente del Stark Arena al 2-2 con un quinto y definitivo encuentro en el WiZink Center. Así ha cambiado la serie entre el Real Madrid y el Partizán, la más loca que se recuerda en la Euroliga con cuatro victorias a domicilio y la posibilidad de remontar lo que hasta ahora nunca se ha remontado. Justo empate en el global de la eliminatoria y en el horizonte una última cita de alto voltaje, como todo lo vivido hasta ahora.

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