En la selva sólo hay una regla. Cuando el león, el rey, tiene hambre: come. Es una máxima vital y exagerada, que <strong>el Real Madrid cumplió en el contexto más difícil de la Euroliga, su competición predilecta.</strong> Tuvo vidas infinitas cuando fue necesario. Sacó su garra para<strong> igualar un 0-2 ante Partizán de Belgrado,</strong> y en la ‘ciudad blanca’. Uno de los ejercicios de supervivencia que hacen de cualquier equipo algo más. Esa es la nueva labor del Madrid tras cuatro días pueden significar un antes y después en la temporada.

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