Ganó el Betis en Bilbao sin ponerle a su fútbol más que concentración y trabajo grupal. Nadie brilló más que otro, salvo Claudio Bravo, en el equipo verdiblanco, y con eso les bastó a los de Pellegrini para sumar tres puntos que le ponen Europa a punto de caramelo. A los de Valverde, que han perdido 16 de los últimos 17 partidos en los que llegaban con desventaja al descanso, y el otro lo empataron, se les apagó la pantalla con el gol madrugador –es un decir a las diez y cinco de la noche–, y no la pudieron volver a encender. Ahora mismo, la clasificación europea es una quimera.

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