<strong>Del cielo, o el semicielo, al infierno</strong>. Por ahí pasó <strong>Aleix Espargaró</strong>, que dominó casi todos los entrenamientos en Barcelona, hizo la pole y se convirtió en<strong> la nueva estrella</strong>, la que más autógrafos firmaba o fotos le requerían -dada la retirada de Valentino Rossi y la ausencia de Marc Márquez-. Pero el día más importante, el de la carrera, acabó mal, con una decepción por un error que no olvidará nunca en uno de los días más especiales de su dilatada trayectoria.

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