Un gol de Iñigo Martínez en el crepúsculo del partido alivió a una España que dio el cante en Praga. La República Checa, selección muy llana, la tuvo a un paso de la cuneta. Un par de pelotazos lejanos hicieron tiritar a la destartalada defensa de la Roja, tan poco sinfónica toda la jornada. De traca. Por fortuna para España, no hay alarmas encendidas. Qatar queda a casi seis meses, pero será necesario una mesa redonda para evitar otro desbarajuste similar.

