No llegan a los 40 años. Son incluso más jóvenes que algunas de sus corredoras. Acaban de bajarse de la bicicleta. Dirigidas toda su carrera por hombres, han decidido dar el salto al volante de los coches y transformar el paisaje del ciclismo femenino. Son las directoras de las campeonas. A Demi Vollering, la mejor del año, la guía en el SD Worx, el mejor equipo del mundo, Anna van de Breggen, neerlandesa de 33 años, siete victorias en la Flecha, dos Liejas, cuatro Giros, dos veces campeona del mundo, un oro olímpico. A Ane Santesteban la guipuzcoana de Errenteria, de 32 años, que lidera en la Vuelta el equipo australiano Jayco, la dirige Megan Chard, exciclista británica, de 25 años. Y Giorgia Bronzini, de 39 años, dos veces campeona del mundo, un Tour femenino también, es la jefa en el Liv, el equipo neerlandés que ha fichado como líder a Mavi García, de 39 años, la mejor ciclista española.

