No se sabe qué será del FC Barcelona. El club azulgrana vive atrapado en una situación perversa: su salud deportiva y social contrasta con su crítico momento económico en vísperas de cerrar el ejercicio 2022-2023. La coyuntura exige una política de austeridad y reducción de gastos que afectará tanto al personal de la entidad como a unos equipos profesionales y a unas secciones amateurs que necesitan precisamente dinero para aumentar su competitividad y sostener una marca Barça que todavía permite negociar operaciones como la remodelación del Camp Nou.

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