La semana que viene se inaugura un enorme rocodromo en el madrileño barrio de Tetuán, uno más que sumar a una lista que supera ya la treintena de espacios dedicados a la escalada, el deporte que más que crecer se ha disparado, especialmente desde que Alberto Ginés alcanzó el primer oro olímpico en la historia de la disciplina. Buena parte de los que descubren la escalada en espacios interiores acaban pasándose a la roca, donde descubren un viejo debate: ¿debe el escalador llevar casco siempre?

