Once millones de partidas (jugadas desde el siglo XVI) en bases de datos. Computadoras muy potentes que se alquilan en la nube para analizar posiciones. Y grandes maestros de élite que trabajan como ayudantes. Son las armas del ruso Ian Niepómniashi y el chino Liren Ding para preparar el último asalto del Mundial de Astaná (Kazajistán), que se disputa este sábado para dirimir quién sucederá como rey al noruego Magnus Carlsen y el reparto de dos millones de euros en premios. El marcador está igualado (6,5-6,5), pero el asiático tendrá la iniciativa de las piezas blancas.

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