Hay maneras de perder. El Real Madrid escogió la más fea. Ampliamente superado por el Partizán en el partido que ponía el 0-2 en la serie y convierte en utopía la Final Four, los blancos dejaron escapar toda su frustración y acabaron a palos en un desenlace deplorable. La derrota por 80-95 fue menos dolorosa que esa imagen de mamporros de un grupo de jugadores impotentes.

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