Un Barcelona escueto de goles jugó con fuego en el imponente Camp Nou. Arropadas por 72.262 espectadores, las azulgrana acusaron la falta de puntería al mismo tiempo que dejaron crecer al Chelsea. Y sufrieron. Y sufrieron mucho. Cuando parecía que el gol de Graham Hansen (una vez más) regaba de tranquilidad el Camp Nou e invitaba a soñar con el regreso de Putellas —en el banquillo después de más de nueve meses en la enfermería—, el Chelsea se rebeló para traer el suspense a la eliminatoria. Quedó solo en eso, un susto. El Barça empató ante el Chelsea (1-1, 0-1 en la ida en Stamford Bridge) y jugará su cuarta final de la Champions en las últimas cinco temporadas.

