A quien crea que los desenlaces explosivos en la Fórmula 1 los inventaron Liberty Media y Max Verstappen le convendrá recuperar el de 2008, el que sirvió para confirmar ‘de facto’ la magia de Lewis Hamilton, que salió del circuito de Interlagos con la primera corona de las siete que luce su hoja de servicios, la única enfundado en el mono de McLaren. El trauma que le provocó aquel episodio a Felipe Massa, el perdedor del duelo con el británico fue tan profundo que, 15 años más tarde, el brasileño todavía se resiste a aceptarlo.

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