Alicante, la provincia de las playas, anda sobrada de desnivel. “La gente viene aquí y no mira para atrás”, vociferaba el domingo un corrillo de atletas que iniciaba el calentamiento para uno de los desafíos más explosivos, un kilómetro vertical. La plaza Unió Europea de Finestrat no engaña; a los pies del Puig Campana se observa el canal a ascender, con unos datos infernales, avisa el speaker: 1.020 metros de altitud en 3,6 kilómetros de longitud. Es una subida alpina a los pies del Mediterráneo que premia el esfuerzo con un mirador que empequeñece a los rascacielos de Benidorm.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *