El Barça despertó a tiempo, a plena luz del día, en una tarde soleada y colorida por Sant Jordi, justo cuando más apremiado estaba por la clasificación y ya se murmuraba sobre su suerte en la Liga. No hay ningún estadio en el que se perciba mejor la derrota que el Camp Nou. Y el rival era igualmente temible si se cuentan los resultados del Atlético desde el Mundial. La cita era la más exigente posible y los azulgrana respondieron con una esforzada y celebrada victoria que les sitúa con 11 puntos de ventaja a falta de ocho partidos para acabar la Liga.

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