Los ajedrecistas suelen coincidir en la dificultad de rendir al máximo cuando en la cabeza bullen otros problemas. A pesar de su oposición frontal a la invasión de Ucrania, Ian Niepómniashi es apoyado por uno de los hombres más ricos de Rusia, Vladímir Potanin; pero otro millonario, Andréi Filátov, presidente de la Federación Rusa de Ajedrez, le criticó hace unos días, tras una derrota, por su inseguridad: “Parece un mono con una granada de mano”. El vigente subcampeón del mundo empató este domingo cómodamente con las piezas negras la décima partida de las catorce previstas frente al chino Liren Ding en el Mundial de Astaná (Kazajistán), y ahora domina por 5,5-4,5.

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