El Elche, un equipo minúsculo que juega en un estadio mayúsculo, se ha convertido en un chollo para sus rivales en la Liga. Solo dos equipos han caído ante el conjunto alicantino, casi irrelevante como colista y prácticamente condenado a Segunda, aunque no matemáticamente, desde hace semanas. Y ahí, en ese campo tan generoso para los visitantes, el Valencia pescó tres puntos, su primera victoria desde el 11 de marzo, que son una bombona de oxígeno para los de Rubén Baraja, inmersos en su peor temporada de este siglo.

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