Valencia 2004. En ese gran premio debutó <strong>Aleix Espargaró</strong> en el Mundial de motociclismo. Desde entonces, hace ya 18 años, el catalán fue creciendo, pero con dificultades hasta para consolidarse, sin ganar carreras, ni pelear un título. Seguía por su tesón, su calidad, pero sin un material para optar a todo. Por el ‘paddock’ tenía sus adeptos, también por su extrovertido carácter, pero igualmente era denostado o ignorado. Había otros ídolos, otros españoles o catalanes que estaban arriba.

