La última Eurocopa conquistó Inglaterra de fútbol. Lo hizo en las gradas, Stamford Bridge registró su mayor número de espectadores en un duelo de Champions femenina (27.697), también en el campo. Después de borrar de la lucha por la Orejona al tótem de los tótems, el Olympique de Lyon, el Chelsea se plantó ante el Barcelona. No hubo ni rastro en Londres del equipo frágil que las azulgrana habían borrado en la final de la Liga de Campeones de hace dos temporadas en Gotemburgo (4-0). Pero el Barça, finalista en tres de las últimas cuatro ediciones de la Champions, está un paso más allá. Las azulgrana aguantaron el sofocón inicial para después pasar a controlar el duelo. Siempre con la tranquilidad en el marcador que le había regalado el talento de Graham Hansen.

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