Ocurrió el lunes, el día siguiente de ganar el Masters de Augusta, su segundo grande tras el US Open de 2021, la sexta chaqueta verde y el décimo título del Grand Slam para el golf español. Jon Rahm había caído derrotado por el cansancio y la tensión la noche anterior. Después de levantarse ese domingo antes de las cinco de la mañana, jugar 30 hoyos entre el final de la tercera jornada (aplazada por la lluvia) y toda la cuarta, atender la larga hilera de compromisos con la prensa y la organización, y compartir unos minutos en la intimidad con su padre, Edorta, su mujer, Kelley, y sus dos hijos, Kepa y Eneko, el golfista vasco apenas tuvo fuerzas para colgar la famosa chaqueta en el armario al llegar a casa y ser atrapado por el sueño.

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