No es la más espectacular. No posee los golpes más definitivos ni poderosos. Tampoco sigue la escuela creativa de las Barty o Jabeur, u otras virtuosas del pasado, ni tiene el aderezo mediático de las Williams u otras compañeras de generación. Sin embargo, Iga Swiatek es la mejor y la más fuerte, la nueva Dama de Hierro de la raqueta. Ejerce sin condescendencia. Lo comprueba este sábado la joven Coco Gauff, a la que le atraviesa un relámpago. En poco más de una hora (68 minutos), la polaca sella la final (6-1 y 6-3), eleva su segundo título en París y reafirma lo que viene anunciando desde febrero, cuando comenzó su racha triunfal: efectivamente, Swiatek busca rival.

