No hay maratón con más tradición que el de Boston ni maratoniano más grande que Eliud Kipchoge. Entre ambos tejieron en la última década una historia de amor imposible a la que solo la edad, quizás, o la conciencia de que el fin se acerca, ha puesto fin. Suenan, jolgorio, alegría, campanas de boda. Ya cumplidos los 38, y en su undécimo año como maratoniano, el doble campeón olímpico y doble plusmarquista mundial, ha dado el sí. La unión, que por su grandeza, por la personalidad de los contrayentes, toma visos de conjunción astral, y suena Van Morrison de fondo, tendrá lugar hoy, tercer lunes de abril, Patriot’s Day, fiesta en el estado, a las 9.37 (hora de Boston, 15.37 en España) en la calle Mayor de Hopkinton, el pueblecito al oeste de la capital de Massachusetts del que partirá la 126ª edición del maratón nacido en 1897, un año después de que los primeros Juegos de Atenas inventaran la distancia, y al que solo la pandemia pudo frenar un año, en 2020.

