Andrey Rublev empieza a asir el trofeo de Montecarlo en el instante en el que Holger Rune, un joven volcán en erupción, estalla y envía un pelotazo fuera de la pista y acto seguido otro después de fallar una doble volea. A partir de ahí, el ruso, que previamente había llegado a sortear una bola de rotura con un 4-1 adverso en ese tercer parcial, consolida la remontada (5-7, 6-2 y 7-5 en 2h 34m) y festeja emocionado. No es para menos. Tiene 25 años, es el sexto mejor tenista de la actualidad y eleva su primer Masters 1000, después de haber perdido hace dos años la final del Principado y esa misma temporada la de Cincinnati. Esta vez, sin embargo, cuenta con la cólera del rival como decisiva aliada.

