Esa tarde, el pasado 5 de abril, su mujer Cristina, por primera vez en mucho tiempo, no quería más que verlo en la pista, todo el rato; estaba jugando tan bien que ni siquiera pensaba en los calvarios que, juntos, habían padecido. Tantas lesiones en la retina. Y el destino les jugó otra mala pasada, quizá la peor de todas. “Es un dejavú, a veces creo que es una pesadilla”, escribió en las redes sociales. Sergio Lozano (Madrid; 34 años) no quiso chocar con el rival para evitar la falta y, en ese gesto, la rodilla derecha, esa que ya había sufrido tres lesiones de gravedad, volvió a romperse. “No puede ser. No, no, no… Eso pensé de inmediato porque tuve claro que era la tercera rotura del ligamento cruzado. Y lloré de dolor. Pero lo que te llora es el corazón y el alma más que la rodilla”, explica el jugador del Barcelona unas horas antes de pasar por el quirófano, por cuarta vez. Este viernes al mediodía le operará el doctor Joan Carles Monllau en la Clínica Dexeus.

