Lo que sucede con el Real Madrid por estas semanas de las primeras mangas cortas sigue resultando difícil de explicar, y bastante más sencillo de describir. Lo hizo, por ejemplo, el exmadridista y Balón de Oro Michael Owen la semana pasada después del 0-4 en el Camp Nou: “Abril significa una cosa. El Real Madrid empieza a tomarse las cosas en serio”. Contra el Barça, y también contra el Chelsea, un club descuajaringado al que sometió con una solidez formidable. Dejó el pase a la semifinal muy encarrilado, más por las sensaciones de juego que por el marcador, que pudo ser más amplio. Pero aquí está el Madrid de nuevo, acelerando en la Copa de Europa.

