Alphonso Davies y Jamal Musiala eran la única vía de escape del Bayern. El primero es un lateral formidable que podría ser olímpico en los 200 metros. El segundo es un maratoniano incansable. Ambos tienen pies de mercurio y luces largas para ver lo que ocurrirá antes que el resto. Ambos se encontraron con un terrible problema el martes por la noche en el Etihad. En su zona de influencia, Pep Guardiola colocó a un portugués menudo con barba de náufrago y ojos tristes. Fue la ruina del Bayern.

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