Después de lo sucedido la semana pasada en París, cuando los aficionados del Liverpool pusieron en jaque a las fuerzas del orden en los aledaños del estadio de Saint-Denis, a las puertas de la final de la Champions contra el Real Madrid, la pista central de Roland Garros acogió ayer otro episodio que genera sonrojo en Francia. Sucedió en la segunda semifinal masculina, antes de que Casper Ruud batiera a Marin Cilic (3-6, 6-4, 6-2 y 6-2, tras 2h 55m) y certificase el acceso a la final. Su primera gran final.

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