Le apodaron el nuevo Messi cuando el antiguo -que, a los 35 acaba de ganar un Mundial- tenía solo tres años más que él y jugaba en el mismo equipo. A los 16, cuando debutó con el Barça, ya le habían dicho a quién tenía parecerse. A punto de estrenarse en el mundo de los adultos, cuando ni siquiera había cumplido la mayoría de edad, y con sus mejores intenciones, los sacerdotes del fútbol decidieron rebautizarlo, despojándole de la oportunidad de ser el único Bojan Krkic Pérez, hijo de Bojan, exjugador del Estrella Roja, y de María Lluïsa, enfermera.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *